Las Palmas de Gran Canaria (ESPAÑA)
Apreciado Dr. Gómez:
El motivo de dirigirle estas líneas es para poder expresarle mi reconocimiento y gratitud por la excepcional atención médica que ha prestado a mi madre (Angeles Guerra Rivero).
Como ya conoce mi madre reside habitualmente en Las Palmas de Gran Canaria, si bien periódicamente suele pasar alguna temporada conmigo aquí en Madrid, y es por ese motivo por el que desde hace ya algunos años suele visitar su consulta cuando se encuentra conmigo y precisa sus servicios por tratarse de una persona diabética.
Hace un año aproximadamente, estando en Las Palmas, sufrió un ataque de fuertes dolores articulares, preferentemente en ambas caderas y hombros, que mermaron tan considerablemente su movilidad que precisaba la ayuda de otras personas para realizar cualquier movimiento por simple que fuera como incorporarse de una silla o de la cama. Visitó algunos traumatólogos que le recomendaron operarse de al menos una de las caderas, pero que no le recomendaron tan siquiera hacerse una analítica para tratar de descubrir cual era el origen de los fuertes dolores articulares.
En vista de que cada vez iba a peor decidimos que viniera a Madrid para buscar un diagnóstico adecuado al mal que la aquejaba. Su situación era tan precaria que precisaba de una silla de ruedas para poder desplazarse.
Los traumatólogos que la vieron aquí en Madrid detectaron que si bien existía desgaste en las articulaciones de ambas caderas no era mayor del esperable para una persona de su edad (77 años) y no era en ellas donde se encontraba la causa para la existencia de los fuertes dolores articulares, ya generalizados, ni para la pérdida de movilidad, por lo que recomendaron que fuera algún internista el que tratase de descubrir la causa de ello.
En una afamada Clínica de Madrid el internista que la vio, después de prescribir una analítica, diagnosticó artrosis generalizada y tratamiento con Dacortine para volver a verla al cabo de tres meses.
Como quiera que el problema persistía sin encontrar mejoría la decisión que tomamos, afortunadamente, fue ponerla en sus manos. Su diagnóstico fue preciso en determinar como causa de todo una evidente desnutrición por falta de alguna proteína vital. Gracias al tratamiento prescrito por Vd. hoy mi madre puede valerse por si misma y ha recuperado toda la movilidad propia de una persona de su edad (78 años).
Este es el motivo fundamental para manifestarle mi gratitud pero no el único, ya que yo misma y mi hijo de 22 años hemos recurrido a Vd. por diversos motivos. En todos los casos hemos encontrado en Vd. una excepcional capacidad profesional y el trato personal y humano que todo paciente desea encontrar en su médico.
Reciba, pues, nuestro saludo más cordial,
Miriam G. Torres Guerra.